Rancio calor de invierno atípico que me adormece en estas horas de cuidados a mi padre enfermo y sueño atrasado , en el justo momento en el que cambia el viento a componente Este , dejando atrás el soporífero bochorno de la brisa del Sur y de los instantes de hambre sin hambre y frío sin frío.
La realidad tan irritantemente tozuda , cruel , injusta sigue su curso sin reglas verdaderas , sin axiomas indiscutibles , verdades absolutas o visiones mesiánicas que den respuesta convincente al porqué de nuestras conductas , de nuestras absurdas aspiraciones.Esta mañana estuve "encantado de la vida" , la misma que mientras escribo estas líneas ya no me resulta tan encantadora , pues he cerrado a mi imaginación aquello que realmente me importa ; la imagen del rostro de las personas.De las que amo , de las que odio , de las que me son familiares y de las que desconozco , de las que dan su vida por los demás y de las que les ha sido robada.
¿Creer en el amor? No , no es creer.Simplemente la absoluta convicción de su poder , de su grandeza , de la primigenia necesidad del ser por encima de todo.Como en la cabeza de las tablas sagradas : "Amarás ..." , tras lo que ya no queda otro afán.
Observo la pantalla del televisor en la que pretenden venderme todas esas porquerías en anuncios y series de sombras chinas , de reflejos en la pared de la "caverna" , de luchas intestinas en comunidades , familias, empresas , aspiraciones bastardas en la necesidad de rodearse de cosas inútiles que apresan el aire que alimenta nuestros pulmones para terminar por ahogarnos en la codicia y el egoísmo humano.El filósofo escribió "Nada de lo que es humano me es extraño" , pero esa misma humanidad a veces causa perplejidad , asombro , horror , pánico ... Alejarse del engaño , del espejismo de la Fata Morgana en el estrecho de Messina , de la alucinación provocada por la avaricia de nuestros sentidos más ancestrales como si del efecto del ácido lisérgico se tratase , de la causa que provocó la muerte de Abel a manos de su hermano Caín , o de la venta por un plato de lentejas de la primogenitura de Essaú en favor de Jacob.
¿Qué nos queda si no es la mirada de unos ojos transparenetes? Tengo poco y mucho a la vez , a veces creo que demasiado , y entregarlo desinteresadamente supone un anhelo de mi alma ; anhelo a veces inaccesible.
lunes, 21 de enero de 2008
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