jueves, 3 de enero de 2008

¿A quién se le ocurrió regalarme un bonsai?

Como no , a mi querido amigo Iñigo en su afanoso intento por salvar esta especie de ficcus dimiuto , que no obstante a corrido la peor suerte de todas : morir olvidado.
La vida de un bonsai es sin lugar a dudas como la de muchas personas , que necesitan de correctos y esmerados mimos y atenciones para crecer por dentro y por fuera.Así en sí mismas son bellas y frágiles al mismo tiempo y la menor racha de viento puede alterar su maravilloso orden.Desde el arrepentimiento más absoluto deseo mostrar el ejemplar en cuestión , rogando disculpas por ello si alguien pudiera molestarse , y sin ningún tipo de afán sensacionalista.Aquí un moribundo.

www.javierapoita.es
©Javier Apoita 2008

No hay comentarios: