La vida de un bonsai es sin lugar a dudas como la de muchas personas , que necesitan de correctos y esmerados mimos y atenciones para crecer por dentro y por fuera.Así en sí mismas son bellas y frágiles al mismo tiempo y la menor racha de viento puede alterar su maravilloso orden.Desde el arrepentimiento más absoluto deseo mostrar el ejemplar en cuestión , rogando disculpas por ello si alguien pudiera molestarse , y sin ningún tipo de afán sensacionalista.Aquí un moribundo.
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©Javier Apoita 2008
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